Los reyes del mundo (2022), de Laura Mora Ortega

Estreno en España: 17 de marzo

INTRODUCCIÓN

Se estrena en salas comerciales la ultima película de la colombiana Laura Mora Ortega, que tras una larga experiencia en series para televisión, se lanzó al largometraje con Matar a Jesús en 2017, que recibió una calurosa acogida por parte de la crítica y del conocido. Con bandera suyo y de Alonso Torres, recibió el Premio de la Lozanía en San Sebastián y el del Junta en La Habana en su primer año, y el Fénix al mejor bandera al año posterior siendo multipremiada en los Premios Macondo como Mejor película, director y guion. Tras este gran éxito, había interés por conocer cual iba ser el posterior trabajo de la directora colombiana.


ARGUMENTO

Tras una nueva serie para televisión, se embarca en la obra que nos ocupa, Los Reyes del Mundo. El argumento, obra de Mª Camila Arias y la propia directora, excursión en torno a cinco adolescentes en uno de los barrios mas miserables de Medellín. Hablan una germanía rápida y con giros localistas que hace difícil su gala, por lo que acertadamente los distribuidores les subtitulan para una mejor comprensión de la historia. Lo que por otra parte, es una verdadera delicia al poder escucharles en su germanía particular y uno de los puntos de interés de la cinta. Su historia es una historia de amistad en primer lado, pero incluso de desobediencia y de resistor en la búsqueda de la dignidad. Ellos son Culebro, Rá, Sere, Winny y Nano. Cinco chicos de la calle de Medellín, sin clan, o mejor dicho, su clan son ellos mismos. Tras algunos incidentes que nos permiten conocer el miserable alfoz y sus habitantes, uno de ellos recibe una Carta en la que se le informa de su derecho a la Restitución de las Tierras de su abuela, que perdió a manos de los grupos paramilitares como consecuencia del conflicto armado que padece el país. El Gobierno creó la Dispositivo de Diligencia de Restitución de Tierras para la devolución a sus legítimos propietarios, y es esa Dispositivo la que envía el documento oficial que recibe y que le legitima para su reivindicación. Deciden entonces emprender un derrochador alucinación para pedir la restitución de las tierras y poder así reorientar sus vidas, carentes de otros fortuna.


INTÉRPRETES

Los jóvenes intérpretes cumplen perfectamente con su papel representando a unos adolescentes marginados y su desarrollo durante el derrochador alucinación recorriendo el boreal del país para reivindicar sus tierras. La película, tras el manifestación auténtico siguiendo a los adolescentes por las calles de Medellín, se convierte entonces en una road-movie que les acompaña en su camino en dirección a un remoto destino donde esperan que se les haga equidad y les devuelvan las tierras que pertenecieron a su abuela, y poder así rehacer sus vidas. Vemos la dureza de la sociedad a la que se tienen que enemistar. Vemos incluso su crueldad en ocasiones. Pero igualmente descubriremos como mientras algunos adultos incluso marginados les ayudan, como unas prostitutas de la carretera, otros adultos pueden aparecer a ser mas crueles aun. En definitiva, un exposición cruel a través de una sociedad cruel que nos palabra de la terrible verdad que vive Colombia.


ESTILO

La película tiene un ritmo extraordinario en su primer tercio mientras nos muestra la sociedad en la que viven los adolescentes y conocemos a cada uno de los personajes. Sin requisa, en dirección a la porción cambia el registro e intercala las ensoñaciones y pesadillas de los jóvenes, que enriquecen la trama por su perspectiva psicológica y poética, pero hacen perder ritmo a la narración, que para algunos espectadores se puede hacer lenta y perderse en el relato. Durante el alucinación, transita por momentos entre la verdad y el delirio, ofreciendo algunos muy bellamente plasmados y sugerentes. Encontramos aquí algunos de las más bellas imágenes de la película. Finalmente llegan a su destino, para encontrarse con el tapia de la burocracia y la corrupción. Es entonces, cuando regresa a la narración pero duda entre un final con un pestillo poético de la historia, una catarsis que sublime a los personajes, devorados por la verdad y la corrupción del país, o retornar a la narración de unos hechos que sirva de denuncia y a la vez devuelva a sus protagonistas la dignidad que les han robado, textualmente. Todo ello resulta sugerente, pero esa duda le quita ritmo y fuerza al planteamiento auténtico y a su conclusión.


EN RESUMEN

Premiada con equidad en el Festival de San Sebastián con la Concha de Oro a la Mejor película y Premio Feroz Zinemaldia, estamos frente a una obra que no decepciona a los que esperábamos con interés el nuevo trabajo de Laura Mora. No es perfecta, pero tiene una fuerza tremenda que hace que se siga con interés pese a sus altibajos, aunque el complacencia que nos deja al final sea sobrado amargo.

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