Crítica de Desencantada: Vuelve Giselle, la secuela del cuento de hadas protagonizado por Amy Adams

Sería esencial que ya antes de proponerse hacer una secuela de una película con aproximadamente éxito, los argumentistas, mas sobre todo los estudios, se preguntasen qué podría aportar esta a la historia original. Tal vez así podríamos ahorrarnos ciertas secuelas tardías como Desencantada: Vuelve Giselle, que no es nada de lo que cabría aguardar de una segunda película. 

Cuando empieza la cinta, escuchamos de qué manera nos hacen un resumen de lo sucedido en la primera película, estrenada en dos mil siete con una premisa muy amena que además de esto funcionó realmente bien merced a sus actores, y nos afirman que tras todo lo pasado, ahora Giselle vive como una neoyorquina más que debe de lidiar con un nuevo bebé, que ha tenido con Robert, y una Morgan adolescente.

VIDEO

Tráiler de Desencantada: Vuelve Giselle

Hasta acá todo bien, mas si lo que esperas es localizarte a una Amy Adams despeinada y agobiada pues el bebé duerma, Morgan no se ponga los cascos mientras que cena o que su marido haga las labores pertinentes en el hogar familiar. No hay nada de eso, puesto que el personaje de Giselle prosigue siendo tan perfecto, como siempre y en todo momento. 

Una perfección que desespera a la Morgan adolescente, mas asimismo a los espectadores: parece que Giselle es inútil de enfrentarse a inconvenientes reales de la manera en los que lo haría una persona adulta. Es una pena que no hayan dejado avanzar y convertirse a este personaje a fin de que se enfrente de veras a lo que supone vivir fuera de un planeta de fantasía.

Solo Morgan semeja que ha avanzado, mas para transformarse en un clisé con patas sobre lo que es un adolescente. Es posible que en esta temporada de nuestra vida, todos estemos más gruñones o nos cueste expresarnos, mas no todo el planeta deja de lado a sus progenitores o se protesta continuamente de todo. Una actitud que irrita hasta a los que ven la película. 

Igual que lo que pasa con Robert, el personaje de Patrick Dempsey que se vuelve prácticamente testimonial en la película. En verdad, las cosas que le suceden a su personaje en Desencantada: Vuelve Giselle parecen estar planeadas para poder quitárselo de en medio y que toda la trama gire en torno a su mujer y su hija.

Disney y Warner: dos legendarios estudios que cumplirán 100 años en 2023, con distintos planes de futuro

Unos argumentistas absolutamente extraños al planeta real 

Vale que Giselle sea una mujer de Andalasia y viva en un planeta extraño a lo que pasa en la realidad, mas quizá no deberían pecar de esto los argumentistas que han escrito la película que encaran a sus personajes a “inconvenientes” que quizás no los son tanto. 

Para ponernos en situación, todo cuanto desencadena lo que después sucede en la película es una mudanza desde la Quinta Avenida de Manhattan en la ciudad de Nueva York a un pueblo cercano a la urbe llamado Monroeville. Lógicamente, esto molesta a Morgan, que debe de aprender a amoldarse a un nuevo instituto y a una nueva vida en una temporada difícil. Comprensible.

Pero asimismo molesta a Robert, que ha hecho este “sacrificio” por Giselle y que cada día debe de coger un tren para poder llegar al despacho de abogados donde trabaja en la urbe. Una situación que no le “hace feliz” pues se percata de que tendrá que pasar una parte de su vida en un tren yendo y viniendo del trabajo a casa. 

Me pregunto qué van a pensar sobre esta situación de “infelicidad” muchos neoyorkinos que se pasan una gran parte del día en el transporte público pues no se pueden permitir una casa próxima a su trabajo en la Quinta avenida. O un madrileño que gasta horas en viajar en metro pues vive en el sur de la urbe mas trabaja en el norte donde no se puede permitir adquirir una casa.

Desencantada: Vuelve Giselle (2022)

Al fin y al cabo, los personajes de Desencantada: Vuelve Giselle han escogido vivir a las afueras de la enorme urbe, en un pueblo apacible, sin turismos y polución, en una casa que se semeja a un pequeño castillo. ¿Quizás no es demasiado pedante transformar los sacrificios personales que te dan algo que deseas tener en un inconveniente de infelicidad?

Y qué pena que Giselle prosiga conservando el estereotipo de princesa que se queda en casa a cuidar a las casas y de los hijos, quizás hubiera estado bien haberla visto con su negocio de cupcakes o saliendo adelante de alguna manera. 

Lo mejor, los secundarios

Pese a que Amy Adams hace un despliegue pasmante de sus capacidades actorales, ya sea para enseñar un encanto arrebatador para transformarse en villana, cantar o danzar en Desencantada: Vuelve Giselle son los secundarios los que relucen con luz propia. 

No solo pues los entusiastas de las series se van a regresar locos procurando encontrar en qué otros lugares han visto a muchos de ellos (una pista, The Office, Glee y Community), sino más bien asimismo pues tanto Maya Rudolph como, especialmente James Marsden, se aprecia que se lo pasan excelente en su trabajo. 

Andor será la primera serie de Star Wars de Disney+ que pegue el salto a Hulu (en EEUU)

Rudolph no duda en darle un toque de villana de película a su reina desalmada, al tiempo que Marsden explota al límite su faceta de príncipe de cuento encantador que tan buenos resultados dio en la primera película. Todo ello aliñado con un goteo de instantes muy entretenidos regalados por muchos otros secundarios, incluyendo un pergamino que habla.

En esta ocasión Desencantada: Vuelve Giselle, nos enseña como Giselle procura reparar los inconvenientes de su vida fuera de Andalasia con magia, mas esta no marcha como habría aguardado, con consecuencias para su familia y el pueblo de Monroeville.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *