Análisis de Samurai Warriors cinco, acción sin freno en la era Sengoku para PS4, Xbox One, Switch y ordenador

A no ser que hayas estado viviendo en una gruta los últimos años, seguramente ya estés familiarizado con los juegos “Warriors”, los musou, es decir, el subgénero de los hack and slash que Koei Tecmo y Omega Force se inventaron hace 21 años con Dynasty Warriors 2. Su jugabilidad es tan simple como catártica, por eso hayan tenido tanto éxito y cosechado multitud de fanes (asimismo de opositores).

Los oponentes se cuentan por cientos, mas la mayor parte no son más que muñecos inertes que van a salir volando mientras que encadenamos combos con nuestro acero, aniquilando a miles y miles de oponentes en todos y cada misión mientras que conquistamos bases y derrotamos a los generales, más duros y violentos.

Eso es esencialmente todo cuanto vamos a hacer en Samurai Warriors 5, si bien con rebosantes dosis de roleo (experiencia y subida de niveles, árbol de habilidades, activas y pasivas, crafteo de armas) para explorar entre misión y misión, contrarrestar la extrema simpleza de su jugabilidad. Todo ello, envuelto en el contexto histórico real nipón (periodo Sengoku) y con un apartado artístico bastante cuidado.

Pero ya antes de entrar en profundidad en el análisis de Samurai Warriors cinco, un tanto de contexto. Los musou, como afirmamos, empezaron hace veintiuno años con Dynasty Warriors dos. El último de la serie salió hace poco, Dynasty Warriors 9, con múltiples innovaciones como un desarrollo en planeta abierto que no satisficieron a todos y cada uno de los fanes.

Samurai Warriors cinco es considerablemente más usual. En verdad, debido a que ha pasado tanto tiempo desde la última entrega (Samurai Warriors cuatro en dos mil catorce) Koei Tecmo vende este nuevo título como una “reinvención” de la franquicia, como un soft-reboot que invite a nuevos jugadores. 

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Para ello, si bien su historia es nueva, relata sucesos ya vistos en otros juegos, con exactamente los mismos personajes, si bien muy cambiados singularmente en la parcela visual.

Los últimos años han proliferado los juegos “Warriors” basados en otras franquicias. Animes como Berserk, First of the North Star, One Piece y Gundam seguían mirando al público nipón, mas otros spin-offs como Dragon Quest Warriors, Hyrule Warriors, Fire Emblem Warriors o bien Persona 5 Strikers lograron que estos juegos, muy de nicho, resultaran más atractivos en el mundo entero.

Oda Nobunaga, el “héroe” de Samurai Warriors 5

Es posible que tu primer contacto con los Warriors haya sido con uno de esos spin-off citados arriba, y a causa de tu experiencia desees entrar en las series primordiales (Dynasty o bien Samurai). Si es tu caso, piénsatelo un par de veces, y considera si verdaderamente gozaste de su jugabilidad, o bien si lo que te capturó fue la mezcla de universos.

Samurai Warriors se ambienta en un periodo específico de la historia de el país nipón, la era Sengoku, y en concreto en el siglo XVI, lleno de enfrentamientos civiles y en el que un joven y ambicioso daimyo (señor feudal) llamado Elegía Nobunaga aspiró a aunar el poder de el país nipón… y lo logró hasta los sucesos descritos al final del juego, el llamado “accidente de Honno-ji”.

Nobunaga es el protagonista del juego y el personaje que más usaremos (y el que más vale la pena “chetar” a lo largo del juego), en una historia que se relata con rebosantes escenas cinemáticas, ciertas más trabajadas y dirigidas con estilo cinematográfico, y otras tantas secuencias de exposición del contexto histórico. 

No aguardéis una narrativa profunda, y en verdad muchos de los sucesos más melodramáticos se han tratado con simples diálogos y los personajes de pie uno en frente de otro, si bien todas y cada una de las escenas, hasta las más estáticas, tienen voces en japonés. Y no se callan ni a lo largo de las batallas, prepárate para leer subtítulos (en inglés) continuamente aun mientras que luchas.

A no ser que seas un apasionado de la historia nipona, seguramente te va a costar continuar quién es quién, qué pasará ahora o bien por qué razón debería importarte. Nuevamente, es una cosa que debes tener en consideración si vienes de otros juegos Warriors con factor fan-service, pues acá no hallarás nada de eso, y los personajes, por más que sean figuras reales, están tratados con diálogos muy sobreactuados y de anime “shonen”.

La presentación, eso sí, es un punto en favor del juego: los diseños de personajes estilo anime son atractivos, y sobre todo resaltan sus gráficos. Sin ser nada del otro planeta en lo que se refiere a texturas, sí tienen detalles inspirados en la pintura, como los trazos de los efectos de las armas, que hacen que aun la jugabilidad sea más satisfactoria, y un estilo cel-shading en los personajes, con bordes muy delineados para resaltarlos sobre el escenario. 

 La música, que mezcla sonidos más tradicionales nipones (o bien los sonidos que todos asociamos a el país nipón) con otras armonías más cañeras, es otro gran acierto del juego, tal como lo son los artísticos efectos de transiciones o bien las ilustraciones que salen en los ataque singulares. 

Se nota que han cuidado mucho ese aspecto del juego (aparte de intentar una tasa de frames estable  a sesenta fps en PS4). En Switch, conforme lo jugado por la demo, no hemos sentido ralentizaciones graves como en Hyrule Warriors, si bien el cambio de treinta a sesenta fps se aprecia mucho.

Eso sí, como afirmábamos, tened presente que todo el juego está en inglés

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¿Vale la pena la progresión de este modo?

Samurai Warriors 5 no resulta particularmente renovador en su jugabilidad, ni tan siquiera en los estándares “musou”. El combate se prosigue fundamentando en combos de 2 botones, ataque veloz y ataque fuerte, mas sin incentivos para utilizar un combo o bien otro, terminarás machacando botones de forma indistinta mientras que abates a las horas de oponentes “maniquí”.

Además de los tradicionales ataques singulares, o bien ataques Musou, que se ejecutan conforme llenemos una barra de poder, lo más interesante esta vez son 4 habilidades que asignamos a los 4 botones frontales, lanzándolas al sostener pulsado el gatillo. 

Algunas son ataques más potentes, otras son pasivas (subidones de defensa, ataque o bien velocidad), y como su tiempo de recarga es corto, habrás de estar atento para emplearlas de manera continua. En ciertos combates contra jefes, considerablemente más hábiles para bloquear o bien interrumpir nuestros ataques, el empleo estratégico de estas habilidades podía ser clave para la victoria.

Todas las misiones, no obstante, se desarrollan de exactamente la misma manera: moverse de un lado para otro derrotando a los objetivos que te señalen en el mapa. En ocasiones hay que escoltar a unidades, y otras veces derrotar a un número determinado de maniquíes en un tiempo determinado. En ocasiones esos objetivos son opcionales, y vas a decidir si invertir tu tiempo en llenarlos para lograr más puntuación al final o bien no.

Durante la mayoría del tiempo de la historia, la complejidad en el modo perfecto normal es nula, con lo que es conveniente, por lo menos, probar a jugarlo en difícil para probar algo de reto (puede escoger la complejidad ya antes de cada nivel). En caso contrario, el desgaste de hacer siempre y en toda circunstancia lo mismo se va a hacer considerablemente más grave: vas a ver subir tu kill count y bajar las barras de vida de los generales sin que te toquen un pelo, y sin que nada cambie de un nivel a otro.

Entre nivel y nivel vas a poder dedicar tu tiempo y recursos para progresar a tus personajes, mas la enorme mayoría de estos efectos son invisibles. Puedes, por poner un ejemplo, desmontar las armas que logres para conseguir más materiales, como piedras que puedes acoplar a las armas (siempre y cuando tengas huecos libres) para progresar ciertos de sus atributos. 

Todo eso es muy de RPG y técnicamente aporta “profundidad” al juego, mas en mi entender, es una falsa profundidad. ¿Cambiaba algo mi experiencia de juego el que ahora tuviese un arma de clase D en vez de F y con piedras engastadas que aumentaban el daño contra los jefes? Sus barras de vida se vaciaban más veloz, mas por lo demás proseguía jugando igual que antes, y enseguida me olvidaba de lo que llevaba puesto.

El colmo de esto, si bien es algo frecuente en todos y cada uno de los musou, es que puedes subir de nivel a tus personajes sin ni tan siquiera tener que emplearlos. Aparte de la experiencia que ganen los personajes que emplees, vas a ganar stock de experiencia que vas a poder repartir entonces a cualquier personaje que desees desde el menú. Aun vas a poder adquirir más stock de experiencia desde la tienda. 

Vale, es buena opción para juegos con planteles grandes para no dejar atrás a otros personajes y de esta manera animarte a probarlos, mas incide todavía más en el inconveniente de la progresión de Samurai Warriors cinco (y por qué razón no decirlo, la mayor parte de juegos del género de los RPG): es artificial y superficial, y no ofrece mayor satisfacción que el tener los números y porcentajes más grandes, al paso que la jugabilidad se estanca desde el comienzo y jamás cambia.

Te presentamos ciertos accesorios y periféricos indispensables para progresar tu experiencia en PS cuatro.

La cantidad de menús de habilidades, de armas y personajes por desbloquear o bien de habilidades de armas por aprender hacen de Samurai Warrios cinco un juego sin duda “completo”, mas asimismo es poquísimo “juguetón”. Hay muchos personajes, mas todos se mueven aproximadamente igual en lo que se refiere a velocidad, salto, peso… De poco importa que haya prácticamente cuarenta si la experiencia será prácticamente exactamente la misma con todos.

De hecho, todos y cada uno de los personajes pueden utilizar todos las clases de armas, lo que es una buena nueva, supongo (si bien prosiguen teniendo preferencias: le puse a un personaje un arma diferente a la que tiene por defecto y en la animación de su ataque musou desaparecía el arma que le había puesto y sacaba la “suya”).

Hay muchos géneros de armas: katanas, una espada larga, martillos, hojas dobles, arco, una suerte de látigo, trabucos… Todas y cada una se sienten diferentes y tienen combos diferentes, sí, mas tampoco hay oponentes con debilidades a géneros de armas específicas, con lo que la que escojas va a ser sencillamente la que más te apetezca, sin que importe demasiado cuál emplees. 

Samurai Warriors cinco se fundamente en su largo modo historia, con 4+2 episodios primordiales siguiendo la historia del sanguinario Nobunaga Elegía, cada uno de ellos con múltiples niveles, aparte de misiones paralelas. 

El único modo extra además de la historia es el modo Ciudadela, con misiones más breves (mas con exactamente el mismo género de objetivos) y centradas en lograr materiales con las que progresar tus instalaciones (tienda, taller, establo) y de esta manera poder acceder a más mejoras. Nuevamente, hay mucho por desbloquear para progresar a tus personajes y su arsenal, mas el proceso es lentísimo y repetitivo.

La jugabilidad Warriors de siempre y en toda circunstancia, ¿la tomas o bien la dejas?

Realmente, si te apasionan los musou, todo eso no tiene por qué razón ser malo, pues, si bien nada te sorprenderá demasiado, te entretendrá a lo largo de un buen tiempo hasta fortificar a tus personajes. La jugabilidad es exactamente la misma de siempre y en toda circunstancia. Tan activa y satisfactoria como siempre y en toda circunstancia, o bien tan básica y repetitiva como siempre: que cada quien escoja. 

Ten en cuenta que su ambientación histórica nipona y sus personajes posiblemente no te afirmen gran cosa, y si bien por norma general la historia está bien contada y el juego es realmente bonito visualmente, el peso recae en el apartado jugable. Si jamás has jugado a un musou, te invitamos a probar su demo: lo que te va a dar el juego final es considerablemente más de lo mismo, con muchas más opciones de personalización bastante intranscendentes, mas que ahí están. 

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